martes, 8 de agosto de 2017

San Roque, Antioquia

Comunidades minero campesinas ancestrales ante invasores multinacionales


“Lo que veo es que aquí se está repitiendo la historia de los españoles, 
vienen los de afuera a saquear esto y a dejarnos a nosotros en la ruina” 
Minero Campesino de San Roque Nordeste Antioqueño


Foto: Cahucopana
En Providencia, uno de los corregimientos del municipio de San Roque en el Nordeste Antioqueño, se reunieron, con carácter asambleario, representantes de las comunidades minero campesinas de varias veredas que se están viendo afectadas por la irrupción de la Anglo Gold Ashanti (AGA) y la arbitraria alteración de las dinámicas y las relaciones sociales de la región con el proyecto Gramalote.

Las comunidades atendieron la invitación del comité provinciano de defensa de los derechos humanos, acompañado por Cahucopana, para recuperar la memoria de las condiciones en que hombres y mujeres han realizado labores de campo y minería en San Roque y sus corregimientos, contextualizar el momento y plantear propuestas y tareas a desarrollar como mecanismos de defensa y articulación.

En este sentido, en voz de campesinos y mineros, se recordó que la región ha mantenido prácticas económicas mixtas. Las tierras han sido labradas para cultivos de pan coger, se han desarrollado proyectos con base en el cultivo y procesamiento de la caña, en menor medida la ganadería y como principal soporte de la economía del territorio se reconoce la minería artesanal, ya sea de veta o aluvión.

En cuanto al trabajo de cultivo de la tierra, cada vez se ha ido reduciendo más la posibilidad de jornalear puesto que la multinacional se está haciendo a todas las fincas y en este contexto, la comunidad resalta que nunca antes como ahora habían recibido tanto atropello, uno de los mineros asistentes al encuentro dijo:

“Anteriormente uno trabajaba la mina aquí y la ley no lo molestaba a uno para nada, ni el ejército, ni los paramilitares, ni la guerrilla, todo el mundo podía rebuscarse donde quisiera, nadie lo atropellaba a uno, hoy en día tenemos a Gramalote encima y ya supuestamente todo el mundo estamos cabeciagachados”.

La licencia ambiental concedida al proyecto minero Gramalote en el 2015 fue la primera en ser otorgada por las autoridades colombianas en décadas. A partir de ese momento se agudizó en San Roque la persecución a la minería artesanal, los mineros ancestrales son tachados de invasores, se criminaliza la labor y se centran las denuncias en los riesgos ambientales, no obstante que Gramalote esté propuesto a ser el proyecto de minería a cielo abierto más grande de Colombia.


Foto: Cahucopana
Genaro*, dice haber cumplido seis décadas y trabajar la mina desde los dieciocho años. Acerca del mercurio, recuerda que siempre lo han manoseado y que incluso quienes gustaban de tocar guitarra se lo untaban en los dedos, no sabe para qué, pero lo hacían y que en ningún momento, durante tantos años, el gobierno desarrolló algún tipo de capacitación o intervención en la cual se previniera a campesinos, mineros o sus familias, sobre el daño del mercurio:

“Ahora es que es peligrosísimo y dañino, después de que llegó la multinacional. Qué va a pasar cuando todos los días ellos quemen de 4 a 5 toneladas de dinamita, se van a levantar una cantidad de gases sin ningún control, contaminados con mercurio si es con indumil y con aluminio si es con superanfo, cuando venga el descenso de agua, esos gases no van a caer directamente en el pozo que ellos están haciendo, van a caer esparcidos en toda la región, entonces va a ser un daño a nivel regional.”

Para el proyecto, en la etapa comprendida entre el 2015 y el 2018, el objetivo expuesto es “reasentar las personas que habitan en el área y hacer el estudio de factibilidad bancaria para determinar la viabilidad económica del proyecto”. En el territorio la etapa se está viendo representada, entre otros, con perforaciones que están ocasionando la desaparición de nacimientos de agua, el desvío de fuentes hídricas y, por ende, dando inicio al desabastecimiento del agua para las comunidades.

Se da pues que, aunque la empresa hable del cumplimiento de altos estándares sociales y ambientales, la población de los corregimientos de San Roque está presenciando cómo con cada intervención les está siendo vedada la posibilidad de movilizarse libremente por el territorio y por los caminos reales. Les son expropiados o destruidos: proyectos productivos, cultivos, espacios de encuentro comunitario que consideran patrimonio, flora y fauna, recursos naturales y hasta el orgullo:

“En esta región era orgullo la persona ser minera y hoy en día un minero de subsistencia va con un agravante, que le dicen criminal. Antes lo felicitaban en la cabecera municipal que todo el tiempo se ha nutrido con las regalías de los mineros y hoy en día, desde la misma cabecera municipal, nos tratan de ilegales.”

De esta manera la comunidad identifica que la empresa está implementando una serie de tácticas legales, económicas y socio-políticas como parte de una estrategia cuyo primer propósito parece ser la ruptura del tejido social y la desestabilización económica que incentive el desplazamiento de los pobladores.

En términos legales se ha acuñado el término reconocido con el cual la empresa identifica y caracteriza al minero ancestral. Sin embargo, los mineros oriundos de la zona coinciden en señalar que son más los que no han sido reconocidos y que la mayoría de quienes si lo están, y trabajan para la empresa, son personas que han traído de otros lugares.


Foto: Cahucopana
Así, la población minero campesina en el nordeste antioqueño, en sus diferentes municipios, está siendo dividida en dos tipos, los subcontratados por las multinacionales y los que por ella y el gobierno son referidos como ilegales/criminales.

La repetida táctica de poner a los pobladores a pelearse o discriminarse entre sí, en San Roque se ve reflejada con la contratación de personas del municipio para que hagan de celadores y “guardabosques” encargados de denunciar, señalar e impedir que sus coterráneos continúen subsistiendo como históricamente lo han hecho.

“Esa es la de la multinacional, siempre atropellar el campesino, ahora, son muy inteligentes, consiguen celadores de aquí mismo del pueblo pa´ ver si nosotros peliamos contra ellos pero nosotros contra los celadores de aquí del pueblo no vamos a peliar”.

Entre otras, se está presentando el hecho de que la empresa le demanda a sus contratados, cortar todo tipo de relación con los mineros ancestrales so pena de despido:

“Incluso han sido mineros y les resulta un empleo ahí en la empresa, inmediatamente el primer día de trabajo, antes de empezar a trabajar, nos dividen entre uno que no está en la empresa y el que entra. Los que están allá, ya no lo pueden estar montando a uno en la moto, ya no pueden estar con uno, les prohíben estar con uno”.

Contrario a un diálogo con la comunidad, se fracturan sus valores. La solidaridad que siempre existió se está viendo atacada por los intereses de la multinacional. Antes, dicen los asistentes a la asamblea, contaban con la posibilidad de diario producir algo y hasta poder prestarle o facilitarle a quién no tuviera, ya es difícil.


Foto: Cahucopana
También indican se ha perdido la autonomía, puesto que cada quién trabajaba el tiempo que quisiera y si lo deseaba podía dedicar tiempo a cultivar alimentos o a realizar otros trabajos:

“Aquí era muy fácil, porque la persona que era minera si le daba la gana de ir a sacar dos o tres días pa´ ir a sembrar su palo de yuca lo hacía”.

Pero ahora, con la imposición de horarios del contrato, dice uno de los mineros más jóvenes, “le va a dedicar uno la juventud a eso y con ese salario no tiene ni con qué conseguir una casa, no se puede aspirar a nada, ni a educación para los hijos, ni para uno mismo”. Otro agravante se le presenta a los subcontratados por la AGA, toda vez que procurar otros ingresos es causal de despido:

“Esa platica para mí es muy poquita, para uno pagar servicios, para comer, para uno pasajearse (…) en la navidad nos dieron unas vacaciones ahí poquitas, salimos y nos fuimos a rebuscarnos, entonces no nos llamaron a descargos sino que de una nos dieron la mocha, nos dieron el ácido ¿si me entiende?”.

Con similar imposición, se ciernen los intereses de la empresa sobre el presidente de la Junta de Acción Comunal de Providencia, de quien dicen los habitantes del corregimiento, desde que está trabajando para la empresa no ha podido colaborarle más a la comunidad, bajo la amenaza de cancelarle el contrato; y ante los dueños de las fincas, a quienes la demanda ha sido no facilitar el trabajo de cultivo de la tierra, ni de la minería.

A todo lo anterior se suma el decomiso de material de trabajo y castellanos de oro, sin ningún tipo de registro de acta por parte de la fuerza pública, lo que ha imposibilitado a la comunidad el seguimiento y recuperación de los bienes retenidos.


Foto: Cahucopana
El contexto lo cierran las denuncias generadas por varios de los 153 mineros con que la empresa empezó procesos de negociación hace más de tres años, en las cuales se exponen los métodos empleados para el sometimiento a la negociación y el incumplimiento de lo acordado:

“A mí me echaron la policía, me echaron el ejército, yo no quería negociar y no quería y no quería, ¿Qué hicieron a lo último? Tumbaron allá arriba en el morro del cerro Gramalote, metieron una maquinaria allá y ¿qué hicieron? desvolcanar todo eso, cuevio todo eso con esa maquinaria y se vino todo eso y se llevó la tubería y nos dejó a nosotros listos, ya negocia o negocia".

De los proyectos ofrecidos por la empresa y que la comunidad considera de juguete, solo se generaron unos cuantos y en las nuevas negociaciones, los representantes de la empresa están afirmando que nunca los prometieron. Dada la falta de compromiso real y honesto de la Empresa con la población y el medio ambiente, la comunidad considera determinante la salida de la multinacional del territorio.

“Qué le vamos a pedir a la multinacional, que se vaya, porque si sigue la multinacional sigue el problema. Es que la multinacional no va a generar empleo, ni va ayudar a la comunidad, ¿qué van a traer? pobreza, desempleo y que nosotros nos tengamos que ir, quién sabe pa´ donde”.

Al término del encuentro, con una cantidad de elementos comunes identificados para la articulación comunitaria, se evidenciaron una serie de tareas por atender entre las que se encuentran: acceder a la información generada por un censo que hizo la empresa y que nunca fue socializado; formación/capacitación en nuevas prácticas de la minería ancestral para mitigar el impacto ambiental; la recuperación y promoción de proyectos productivos, así como la participación en los espacios de decisión posibles, todo, en pro de la defensa y la permanencia en el territorio.


* Por seguridad de los habitantes, dada la permanente criminalización por parte de la multinacional y las autoridades, se han obviado los nombres de quienes han sido citados en el presente documento.


Páginas consultadas:





miércoles, 2 de agosto de 2017

Comunicado Público - Solidaridad con las justas reivindicaciones de la Mesa Minera

Cahucopana se solidariza con los mineros urbanos del Nordeste Antioqueño

Desde el pasado 21 de julio, doce mil personas entre los que se encuentran campesinos, mineros, indígenas y familias que subsisten de la extracción minera de la región, dieron inicio a un paro convocado por la Mesa Minera de carácter indefinido y pacífico, con el objetivo de exigir garantías y condiciones a los pequeños mineros que, ante los permisos ya otorgados, con títulos mineros a la multinacional, han sido advertidos que en próximos meses, bajo amparos administrativos, serán cerradas las minas y entables de los dos municipios que no tengan los permisos para trabajar.

La Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño, Cahucopana, como organización defensora de derechos humanos que desde hace más de 12 años acompaña las comunidades mineras y campesinas de los municipios de Remedios y Segovia, rechaza enfáticamente el tratamiento dado por la fuerza pública a los manifestantes que llevan 12 días en cese de actividades en dichos municipios y se solidariza con las justas reivindicaciones de los mineros urbanos organizados en la Mesa Minera.  

En menos de un año los trabajadores han hecho uso de este mecanismo para buscar llamar la atención debido a la persecución contra los mineros tradicionales, manifestados en una serie de decretos y leyes que restringen su labor y mantienen el modelo económico imperante, en este caso de la empresa multinacional Gran Colombia Gold, quien  por medio de contratos irregulares pretende quedarse con una alta suma de ganancias con la idea de tener el monopolio del comercio del oro, vulnerando así los derechos laborales de los mineros que trabajan para la empresa.

De otro lado, los mineros artesanales y pequeños mineros que viven en las zonas rurales no son ajenos a esta problemática de despojo. Recordemos que en el mes de marzo del presente año, la fuerza pública realizó una serie de operativos en las veredas Lejanías y Ojos Claros, jurisdicción del municipio de Remedios, con la supuesta excusa de querer desmantelar las finanzas de los grupos insurgentes, acciones que dejaron como resultado varias detenciones arbitrarias, la quema de tres retroexcavadoras y quince dragas, además de una serie de allanamientos de viviendas sin orden judicial y más de un centenar de familias sin sustento económico. Estos hechos conllevaron a que la comunidad se declarara en un plantón permanente, donde, como Corporación insistimos en la construcción de una ruta, una política pública para la formalización de la explotación de  pequeña minería que se practica en la región, solicitudes que a la fecha no han tenido ninguna solución por parte de las autoridades departamentales ni municipales.

La criminalización de la protesta se ve expresada en el trato dado por parte de los entes gubernamentales, en lo que va del paro se ha informado la movilización hacia la zona de más de 500 hombres entre policías y Ejército, cuatro unidades del Escuadrón Móvil Anti Disturbios – ESMAD, 240 uniformados de prevención, toques de queda, en medio de señalamientos a los dirigentes de la protesta y la vinculación de la misma a actores armados ilegales.

Frente a este panorama y sintiéndose recogidos en exigencias de los mineros concentrados en el casco urbano, las comunidades de las zonas rurales de las veredas: Rancho Quemado, de la vereda el Carmen, Carrizal, Altos de Manilas y Mina Nueva de la vereda Panamá Nueve del municipio de Remedios y los indígenas del Resguardo Tagual la Pó (Segovia) se solidarizaron manifestando su vinculación al paro por decisión autónoma.
Con la zona militarizada, la multinacional denunció presuntas amenazas a trabajadores que continuaron con sus labores, mientras la Mesa Minera denunció amenazas contra algunos de sus líderes. Durante casi diez días el paro se mantuvo pacífico, pero en el transcurso del día 31 de julio, el ESMAD arremetió contra la población que se encontraba concentrada en el corregimiento La Cruzada del municipio de Remedios, provocando la reacción de los manifestantes.

La información de la Mesa Minera confirma que se generó por parte de la fuerza pública un exceso de la fuerza ya que en medio de la manifestación hubo uso de armas de fuego; denuncian la infracción al Derecho Internacional Humanitario por parte de los agentes del ESMAD quienes se metieron de manera arbitraria en el Hospital San Juan de Dios en Segovia, desde donde lanzaban gases lacrimógenos y hacían disparos hacia los manifestantes; así mismo la violación a los derechos humanos, entre ellos los de los niños que quedaron atrapados en medio de gases lacrimógenos en el colegio Ignacio Yepes Yepes de Remedios. 

Hasta el momento el reporte parcial de heridos y lesionados es: en el municipio de Remedios 17 heridos, de los cuales 8 tiene heridas de gravedad y fueron remitidos a la ciudad de Medellín, y en el municipio de Segovia se reportan 7 personas heridas por arma de fuego y 11 con heridas leves, dentro de estas se encuentra el caso de una persona con amputación de una de sus manos a causa de un disparo y herida por proyectil en el abdomen.

Por todo lo anterior, hacemos un llamado al diálogo y la concertación entre las autoridades departamentales y municipales, los manifestantes y representantes de la empresa para llegar a acuerdos respetando los derechos laborales de los mineros y los derechos humanos de las comunidades; además de ello, exigir el respeto por parte de la fuerza pública frente al uso desmedido dado a los manifestantes, recordando su deber de mantener el orden sin violar los derechos humanos ni infringir el Derecho Internacional Humanitario. 

CAHUCOPANA, convoca a la comunidad nacional e Internacional, a las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y a la comunidad en general, para estar atentos, acompañar y denunciar de manera permanente y oportuna, los graves atropellos de que están siendo objeto las comunidades mineras de Remedios y Segovia. 


Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño, 2 de agosto de 2017
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viernes, 14 de julio de 2017

De víctimas a pastorcitos mentirosos

De víctimas a pastorcitos mentirosos


Las acciones violentas contra la población civil, en el marco del conflicto armado, que por años hemos tenido que padecer las comunidades que habitamos las zonas rurales de los municipios de Antioquia, nos llevó a organizarnos para resistir en nuestro territorio al desplazamiento y así buscar alternativas para salvaguardar nuestras vidas y tratar de visibilizar lo que ocurre en estos lugares olvidados del país. Sin embargo, ahora la misma institucionalidad, en cabeza del gobernador de Antioquia Luis Pérez, nos tilda de mentirosos frente las denuncias hechas por la presencia de grupos paramilitares, que él denomina bandas criminales.

El Gobernador aseveró en entrevista concedida a Blue Radio: “Yo creo que tenemos que quitar esa palabra de paramilitares, son bandas criminales y estamos pendientes que algunos han estado en municipios de Antioquia, lugares donde abandonaron las Farc y otros donde no había Farc. Están tratando de hacer terrorismo porque no están apareciendo bandas sino que están apareciendo pinturas. Nos dio mucha risa porque algunos decían que iban a ver la caligrafía a las pinturas, suponemos que es algún muchacho que contratan en algún municipio o corregimiento para que haga unas letras y salgan corriendo”.

Frente a estas declaraciones, le solicitamos al señor Pérez tener mayor precisión en sus afirmaciones, ya que en asuntos tan delicados como la presencia de grupos paramilitares surgidos de la “desmovilización” de las AUC, en varios municipios antioqueños, no se puede partir de creencias propias y subjetivas, y mucho menos de suposiciones, desconociendo la verdad histórica contada desde quienes hemos padecido el rigor de la guerra y somos víctimas directas de ese grupo, además sin que se adelanten las respectivas investigaciones por parte del ente investigador, esto es, la Fiscalía General de la Nación. Las organizaciones sociales y la comunidad campesina concebimos dicha declaración como irresponsable e infundada, generando un mayor riesgo para las comunidades campesinas del departamento.

Es importante resaltar que el informe N° 010-17 A.I., emitido el pasado 30 de marzo del año en curso, por el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo reconoce que los líderes sociales y defensores/as de derechos humanos son una población en especial situación de riesgo. A partir de una análisis de contexto en el cual se afirma que “Colombia vive en la actualidad una coyuntura caracterizada por la recomposición del control ejercido por las organizaciones armadas ilegales en distintos territorios”, recomposición que puede ser explicada a partir del proceso de concentración y tránsito a la vida civil de las FARC-EP. Es así como la disputa se da en el marco del control territorial y de las economías ilegales, donde son los voceros comunitarios, defensores y representantes de víctimas y otras poblaciones vulnerables quienes se encuentran en riesgo, “no solo en cuanto a represalias y ataques por las denuncias que interponen o por la reivindicación de derechos comunitarios, sino que este riesgo aumenta al no contar con un marco de protección y garantías legales e institucionales que disuadan a quienes conspiran para agredirlos”; y es precisamente a partir de la supuesta desmovilización de grupos paramilitares que se intensificó la ola ofensiva en contra de defensores de derechos humanos y líderes sociales a raíz de la constitución de grupos armados derivados de los grupos desmovilizados, quienes hasta la actualidad cuentan con presencia en distintas regiones del país.

En la misma declaración, el gobernador dijo: “Le pedimos a las comunidades que no hagan denuncias infundadas porque de pronto les pasa lo del pastorcito mentiroso, que cuando realmente si sea grave la situación de pronto no se vaya con la premura que se requiera”.

Con respecto a esto nos parece una falta de respeto tildar de mentirosos a una comunidad que ha tenido que sufrir el abandono estatal y la crudeza del conflicto. Las comunidades siempre hemos tenido que enfrentar estos grupos por medio de la organización comunitaria ante la ausencia institucional, teniendo como herramienta la interlocución con los armados y la denuncia, nuestras únicas armas para enfrentar la quema de nuestros caseríos, los asesinatos de nuestros líderes, las desapariciones de nuestros jóvenes y las masacres de nuestras comunidades. Esto no ha sido suficiente para poder identificar a quienes quieren seguir haciéndonos daño, ya que además de la denuncia, el Estado pretende trasladarnos la responsabilidad de la prueba y las investigaciones. Además de esto el gobernador ¿pretende que guardemos silencio mientras estos sujetos ocupan nuestros territorios?

Señor Luis Pérez: le recordamos su obligación constitucional y legal que tiene como gobernador de Antioquia y las demás instituciones estatales con relación al desmonte efectivo del paramilitarismo, dando cumplimiento al el Decreto Ley 898, Título I, capítulos I, II, III y IV del 29 de mayo de 2017, además de la obligación de seguridad y salvaguarda de la vida y la integridad física de los ciudadanos por parte del Estado y de sus instituciones. Es por ello que si las comunidades sufren menoscabos a sus derechos, será el Estado el principal responsable en su posición de garante y en consideración al monopolio de las armas.

Finalmente, de la manera más amable y atenta se le pide al Gobierno Departamental de Antioquia que no trate de invisibilizar un fenómeno tan latente y actual como la recomposición de las estructuras paramilitares en la región, quienes buscan ejercer un control territorial y social a partir de la salida de la insurgencia de las FARC-EP, quienes en la actualidad dan su paso a la vida civil y política.