martes, 10 de junio de 2014

Primer Encuentro de Mujeres del Nordeste Antioqueño “Por la defensa del territorio y la dignidad”

¡Mujeres luchadoras y unidas por una mejor vida del Nordeste Antioqueño!

Los días 30 y 31 de mayo se llevó a cabo el primer encuentro regional de mujeres del Nordeste Antioqueño. 

                                                                                                       Foto: Colectivo Antígona 

El intercambio de experiencias, la construcción de alternativas que aporten al fin de la violencia social y armada que azota nuestra región y el reconocimiento de las mujeres campesinas como sujetos políticos artífices de transformaciones económicas, sociales y culturales en contextos de violencia, fueron algunos de los avances logrados en el primer encuentro regional de mujeres del Nordeste Antioqueño realizado en la vereda Dos Quebradas, Municipio de Remedios, Antioquia los días 30 y 31 de mayo.

Los aportes brindados por las lideresas de otros procesos sociales y políticos como los obtenidos con la presencia de campesinas de la Asociación Campesina del Catatumbo, la ex alcaldesa y sobreviviente de la Unión Patriótica del Municipio de Montañita - Caquetá,  una mujer canadiense que contribuye con el acompañamiento internacional a  las luchas y resistencias del campesinado colombiano y las campesinas de las veredas del Nordeste Antioqueño fueron primordiales como primer paso para identificar el acumulado de saberes y la posibilidad que como mujeres generamos incidiendo, participando y aportando en problemáticas que nos son comunes.

Para ello nos reunimos los  Equipos Femeninos de Acción Humanitaria y trabajamos entorno a la concepción de una paz verdadera y aspectos fundamentales de inclusión y reconocimiento de nuestro quehacer como campesinas.

La jornada estuvo acompañada de un conversatorio entre mujeres “Círculos de palabra y pensamiento”,  espacio propicio para reflexionar sobre el significado y el valor de la mujer campesina para sí mismas, para otras mujeres y para la sociedad,  donde se retomó la memoria colectiva para la reconstrucción del papel que ha cumplido la participación política y social de las mujeres campesinas.

A continuación declaración política emanada desde el encuentro.

Declaración Política Del Primer Encuentro de Mujeres del Nordeste Antioqueño “Por la defensa del territorio y la dignidad”


Los días 30 y 31 de mayo de 2014, en la vereda Dos Quebradas del Municipio de Remedios, departamento de Antioquia, nos reunimos las mujeres de las veredas Plaza Nueva, Cooperativa , Dos Quebradas, Caño Tigre, Ojos Claros, Camelias y; las mujeres que conformamos CAHUCOPANA y los equipos femeninos de acción humanitaria  de las veredas Plaza Nueva, Cooperativa y Dos Quebradas;  para alzar nuestras voces como mujeres  luchadoras que adelantamos un proceso de defensa  de nuestros derechos, la tierra y el territorio.

                                                                                                                                 Foto: Colectivo Antígona 

Nos hemos reunido movidas por la convicción que tenemos de la necesidad de un cambio  político y social del sistema patriarcal en que hoy vivimos. Somos conscientes que la lucha por ese cambio debe hacerse hombro a hombro con nuestros compañeros, padres, hijos y hermanos.  Las mujeres del Nordeste Antioqueño hemos sido víctimas del conflicto social, político y armado que lleva más de 50 años en nuestro país, hemos sufrido las inclemencias de  la guerra fratricida que los actores estatales y paramilitares han ejercido en contra de nuestras comunidades, y por ello hoy declaramos:

1.       Estamos en contra de todas las formas de violencia que agreden a la mujer, ejercidas sobre nosotras por nuestras condiciones de género en la sociedad, pedimos libertad, autonomía, salud y educación para las mujeres de nuestra región.
2.       Nuestros cuerpos son nuestro territorio y no puede seguir siendo usado por los actores del conflicto  armado como botín de guerra.

3.        Pedimos educación en prevención del abuso y la violencia sexual, así mismo educación en cuanto a nuestros derechos sexuales y reproductivos.

4.       Invitamos a los hombres de nuestras comunidades a dejar atrás el machismo que hoy nos oprime y limita nuestra lucha y resistencia por un cambio social.

5.       Nos reconocemos como lideresas políticas con capacidad de participación e incidencia para  buscar soluciones a  los problemas que hoy aquejan a nuestras comunidades y en esa medida pedimos respeto a nuestros compañeros, para con nuestra labor política y social.

6.       Estamos comprometidas con el proceso de defensa de los derechos humanos, la tierra y el territorio, y reconocemos en los equipos femeninos de acción humanitaria un instrumento de defensa, garantía y seguridad de nuestros derechos.

7.       Reivindicamos para nuestras comunidades la defensa  de la economía campesina, la pequeña minería y la zona de reserva campesina, estos son elementos constitutivos de una vida digna para nosotras con paz y justicia social.

8.       Creemos en la salida negociada al conflicto y exigimos a los actores del conflicto mostrar voluntad para negociar, que respeten nuestros derechos y los protocolos del DIH, ratificados por Colombia.

9.       Nuestras hijas e hijos son el futuro de nuestro territorio, y no queremos que sigan siendo vinculados al conflicto armado.

10.   Creemos que es necesaria la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, para lograr la paz con justicia social.

11.   Por ultimo llamamos a la unidad a las mujeres de todo el país, a las mujeres campesinas  que hacen parte de organizaciones sociales y políticas; proponemos la realización de un encuentro nacional de mujeres campesinas para exigir nuestros derechos con equidad de género, para exigir que  termine la guerra contra el pueblo Colombiano  y que la paz con justicia social sea un hecho.


                                                                                                                                      Foto: Colectivo Antígona 


¡ADELANTE MUJERES NI UN PASO ATRÁS VAMOS POR LA PAZ!

¡MUJERES LUCHADORAS Y UNIDAS POR UNA MEJOR VIDA DEL NORDESTE ANTIOQUEÑO!

¡CUANDO UNA MUJER AVANZA NINGUN HOMBRE RETROCEDE!



Militares torturan y amenazan a defensores de derechos humanos en Remedios (Antioquia)

DENUNCIA PÚBLICA

Miembros del Ejército Nacional detienen arbitrariamente, amenazan y torturan psicológicamente a integrantes del Equipo Regional de Cahucopana



La Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (Cahucopana) denuncia ante la opinión pública nacional e internacional, instituciones, organismos gubernamentales y no gubernamentales, las violaciones de los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, expresados en acciones cometidas por miembros del Ejército Nacional contra dos integrantes de la Corporación Cahucopana, el día 24 de mayo de 2014, siendo las 4:30 p.m. en la Vereda Dos Quebradas, jurisdicción del Municipio de Remedios (Antioquia).

Hechos

El día 24 de mayo de 2014 siendo las 4:30 pm el señor CARLOS ALFREDO PALACIO USUGA, integrante del Equipo Regional de la Corporación Cahucopana, se dirigía a la vereda Dos Quebradas, para terminar de coordinar las tareas de logística y convocatoria del Primer Encuentro Regional de Mujeres del Nordeste Antioqueño “Por la defensa del territorio y la dignidad”, el cual se realizará el 30 y 31 de mayo del año en curso en dicha vereda, cuando fue interceptado por un grupo de 15 soldados del Ejército Nacional, quienes no portaban insignias. Uno de ellos llevaba el rostro cubierto “encapuchado” y con una pañoleta.

Estos sujetos lo retuvieron arbitrariamente durante 10 minutos, sin entregarle su cédula de ciudadanía, tiempo que utilizaron para hacerlo arrodillar de manera violenta, forzándole su cabeza hacia abajo, lo que impidió que pudiera ver la identificación de los mismos; sin embargo estos soldados portaban toda la indumentaria utilizada por el ejército nacional.

Posteriormente le hicieron sacar las pertenencias que llevaba Carlos en su bolso; luego el soldado encapuchado sacó una pistola, le quitó el seguro y se la puso en la cabeza, continuando con una serie de preguntas tales como: ¿Quién era él? ¿Para dónde iba? ¿De quién eran las sudaderas que llevaba en el bolso?

Ante estas preguntas el joven defensor de derechos humanos respondió que él era miembro de la Corporación Cahucopana, una organización defensora de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, y que las sudaderas hacen parte del vestuario del Comité de Jóvenes de la vereda Plaza Nueva (jurisdicción del municipio de Remedios, Antioquia), a lo cual los militares le respondieron que esas sudaderas no pertenecían a eso, y que lo iban a asesinar; a la pregunta de para dónde iba, él les contesto que para donde doña Carmen, que es una honorable campesina de la región. De inmediato el soldado lo amenazó diciéndole: “Esperamos sea verdad, si no le va a ir peor”.

Cuando dejaron ir al defensor de derechos humanos, los militares siguieron su camino y a unos cuantos minutos cinco soldados sin identificarse, entre los cuales uno de ellos también estaba encapuchado, retuvo a la joven NOEMÍ DURANGO PÉREZ, integrante del Equipo Femenino de Acción Humanitaria de la vereda Dos Quebradas, quien se dirigía a dicha vereda en su caballo.

Momentos después los militares apuntaron sus armas hacia la humanidad de Noemí, haciéndola bajar del animal, obligándola a que se arrodillara, se subiera la blusa, se bajara la sudadera y les mostrara las manos, afirmando por parte de estos soldados que esas no eran manos de una ama de casa, detallando sus hombros y hostigándola por tenerlos marcados y tallados, producto de su trabajo y vida en el campo, por lo que le hicieron quitar las botas mientras le preguntaban por la guerrilla.

Antecedentes

1. La Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (Cahucopana) es una organización campesina que ha venido trabajando en los municipios de Remedios y Segovia desde el año 2004 en torno a la defensa de los derechos humanos, la exigibilidad de una vida digna y el derecho a la tierra y el territorio.

2. Durante los años del 2004 al 2007, Cahucopana denuncio 16 casos de ejecuciones extrajudiciales cuya responsabilidad, según los casos documentados, recaen en las unidades militares de los batallones Batalla de Calibío de la Décima Cuarta Brigada, cuyo comandante para la época de los hechos, el coronel Wilson Ramírez, es uno de los militares vinculado dentro de los procesos penales y disciplinarios, por la ocurrencia de estos hechos.

3. De igual manera sobre esta zona rural del Nordeste Antioqueño se viene presentado nuevamente el patrullaje de unidades militares acompañadas de personas encapuchadas en el desarrollo de sus operaciones, quienes no portan ningún distintivo que los identifique plenamente como integrantes de la fuerza pública ni la unidad militar a que pertenecen.

4. Desde el mes de abril de 2014 se han desarrollado diferentes operativos militares direccionados en la región, en los cuales se ha hostigado a la población civil de manera permanente.

5. En el periodo comprendido entre el 2013 y lo corrido del año 2014, se han presentado diferentes hechos de bombardeos y ametrallamientos indiscriminados por parte de la Fuerza Aérea Colombiana sobre terrenos pertenecientes a los habitantes y campesinos de la región, ocasionando en muchos de los casos graves daños en bien civil, como lo es la muerte de animales de diferentes especies, daños en los cultivos de pan coger, los cuales han sido arrasados en su totalidad por dichos bombardeos, al igual que daños en las viviendas y pertenencias necesarias para su subsistencia.

Frente a estos hechos, responsabilizamos

Al Estado colombiano en cabeza del señor Juan Manuel Santos Calderón, como jefe supremo de las fuerzas armadas y los cuerpos policiales, por la ausencia de garantías para la protección de la vida, libertad e integridad personal de los pobladores rurales del Nordeste Antioqueño, que ha tenido como consecuencia la detención arbitraria, el abuso de autoridad, el constreñimiento ilegal, además de la violación de las normas del Derecho Internacional Humanitario, al hostigar y torturar física y psicológicamente a civiles, con el agravante de que los mismos son líderes reconocidos en la zona, por su actividad de organización con los sectores campesinos y la legitima labor de defensores de derechos humanos.

Exigimos:

Primero

A las autoridades del orden nacional como el Ministerio del Interior, el Programa para los Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, el Ministerio de Defensa y la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, actuar de manera inmediata con el fin de que se tomen las medidas necesarias para que se garantice el absoluto respeto de los derechos a la vida, la integridad personal y psicológica, el trabajo, la libertad y la permanencia en el territorio de los pobladores del Nordeste Antioqueño.

Segundo

A las autoridades pertinentes se investigue los hechos que aquí se mencionan.
Al Ministerio de Defensa Nacional aclaren los sucesos presentados y se aplique la sanción correspondiente a quienes dieron las órdenes y las ejecutaron, teniendo en cuenta la infracción al DIH y los derechos humanos de las comunidades.

Tercero

A la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en Colombia que realice el monitoreo sobre la crítica situación de derechos humanos en la región, y emita recomendaciones al Estado colombiano en consecuencia.

A la comunidad nacional e internacional

Nos acompañen en el seguimiento y monitoreo permanente a la grave situación de derechos humanos por la que atraviesan las comunidades de la región debido a la violación de los derechos de los miembros de la Corporación Cahucopana y comunidades en general.

Notificación

Favor remitir a la siguiente dirección o correo electrónico los oficios, gestiones e informe de las acciones que adelanten con base en esta información: carrera 10 no. 15-39, Edificio Unión, Oficina 507, (Bogotá D.C.) cahucopana@gmail.com, infocahucopana@gmail.com





Conmemoración día de las madres vereda Plaza Nueva


En sus manos la luz de la esperanza



Comité femenino del Nordeste Antioqueño conmemora día de las madres en la vereda Plaza Nueva.

El fortalecimiento de los comités femeninos en las veredas de los municipios del Nordeste Antioqueño continúa siendo una prioridad en el proceso de acompañamiento que como CAHUCOPANA venimos  adelantando con las comunidades campesinas de la región.

En esta ocasión el Comité de mujeres de la vereda Plaza Nueva extendió la invitación a las compañeras en la región para que compartiéramos en familia, el pasado sábado 17 de mayo con el fin de conmemorar el no único pero si establecido culturalmente como Día de las Madres.  Ellas se encargaron de conformar comisiones para la preparación de alimentos, la organización de espacios, la atención de ventas y la coordinación de actividades en general.

Empezando el día, como espacio de integración, se programaron encuentros de fútbol femenino y masculino, de adultos, niños y niñas que se desarrollaron en horas de la mañana y de la tarde. Allí participaron delegados y delegadas de las veredas Camelias, Gorgona, Paso de la Mula y de la anfitriona Plaza Nueva. El terreno adyacente a la escuela de la vereda terminó de ser “nivelado”  por una retro para que los partidos se dieran, cada arquería se estructuró con tres palos halados por una gruesa cabuya. El almuerzo corrió por cuenta de la organización. En masculino los compañeros de la Gorgona salieron victoriosos al derrotar en la final al local. En femenino fue Paso de la Mula quien ocupó el primer lugar, y en el partido mixto de los menores, la Plaza obtuvo el triunfo.



A la par con los encuentros deportivos se dio inicio al bazar con que el comité de mujeres planeó robustecer su fondo común, fondo que han utilizado para la compra de medicamentos y solventar emergencias como la que les fue necesaria atender hace unos días cuando un niño fue atacado por un perro que le marcará el rostro o como en la noche anterior al evento, cuando un compañero arriero sufrió un accidente que le dejara abierta la parte superior del parpado izquierdo y ante la falta de centros de salud, son las mismas compañeras quienes haciendo uso de los conocimientos adquiridos en los talleres de los que han participado, atienden a los enfermos en la vereda, en esta ocasión, aplicando anestesia , afeitando la ceja, limpiando la herida, y suturándola con toda la calma y experiencia que las necesidades mismas les ha exigido.

A la vereda ha llegado el fluido eléctrico instalado por las Empresas Públicas de Medellín, ahora como en la ciudad, en los postes se observan los medidores de energía, el Estado o mejor dicho la empresa privada a iniciado este año su incursión en la región con energía intermitente, porque se va casi todas las noches a ratos y sin que ello obstruya la llegada de la muy puntual vacuna, la factura de cobró del servicio.

Llegada la tarde noche, niños, niñas y mujeres adultas, se dispusieron a compartir con los y las asistentes la puesta en escena que durante poco más de una semana estuvieron practicando.  El escenario, una de las cantinas que administran dos de las mujeres pertenecientes al comité. Desde tempranas horas, varias de ellas, recolectaron algunas palmas y flores silvestres para caracterizar el espacio, adicionaron adornos con globos, cintas y telas.

Cuando los encuentros terminaron ya en la cantina había personas departiendo y compartiendo bebidas. La danza preparada por la niñez fue la apertura de los actos culturales, la noche embargaba la vereda y su alegría ilumino el espacio. La incertidumbre quedó cuando estos terminaron y muchos se quedaron como si lo que hubieran visto sucediera todos los días, se hizo el desconcierto.


Entonces las mujeres, a viva voz se vieron en la necesidad de solicitar se abriera un espacio, se recordará que el evento estaba pensado para conmemorar a la madre, a la única, a esa que aunque ausente siempre estará presente, a la que les parió. Algunos vejámenes de obsoleto machismo en personajes ajenos a quienes desde temprano compartíamos, osaron plantear el gasto económico que realizaban, por encima del respeto y la solidaridad. Sin embargo las voces se levantaron de nuevo, con amplificación y mesa a mesa, se solicitaba a los muy hombres, que por favor permitieran a las compañeras compartir la muestra de folcklore que para ellas y nosotros habían trabajado. Hubo quienes de muy buena gana facilitaron los 7 minutos al entender que no perderían el espacio en la cantina, que solo sería mientras el evento cultural terminaba, hubo otros a quienes aparentemente la bebida les ha reemplazado hasta el recuerdo de la madre.

Una bella muestra de nuestra tradición colombiana se expreso en los sonidos y vestidos, cuerpos y rostros de las compañeras del comité femenino, en sus manos la luz de la esperanza se avivó al paso del tambó, los aplausos, aunque fuera necesario pedirlos nuevamente, agradecieron el esfuerzo reconociendo el merito.
Ya entrada la noche, el centro del lugar se dispuso para que las madres y mujeres asistentes tomarán el lugar que les correspondía en el evento, la música menguo y con ellas se compartió un humilde presente, el ponqué y la cena, después de esto, el lugar retornó a su dinámica con otro recuerdo, las voces se hicieron estridentes, la música fue aliento de la fiesta y las copas fueron y vinieron sin que se obviara el brindis por ellas, larga vida a las mariposas.